El sistema de pasarelas peatonales del municipio Libertador presenta un estado que obliga a los peatones a arriesgar sus vidas cruzando directamente por el asfalto.
La mayoría de estas pasarelas pertenecen a los planes de modernización vial ejecutados entre las décadas de los 70 y 80, coincidiendo con la expansión del Metro de Caracas y el crecimiento de las barriadas en el oeste de la ciudad.
Tras más de cuarenta años de servicio, la falta de mantenimiento preventivo y el robo de materiales metálicos para su venta han sentenciado estas obras a la inoperatividad funcional.
El óxido profundo ha carcomido las juntas de dilatación y los soportes principales, generando una oscilación excesiva que aterroriza a los usuarios.
Pasarelas peatonales no circuladas en la capital
Mediante una encuesta a los transeúntes, revelaron que uno de los principales motivos de no usarlas, es por la inseguridad que sienten al cruzar pues "vibran con el pasar de los carros y algunas no tienes barandas".
La longitud de las pasarelas, las escaleras y la falta de mantenimiento son factores que disuaden a los peatones, especialmente a aquellos con movilidad reducida.
Mikel Báez, motorizado que trabaja cerca de la pasarela que se encuentra en la avenida San Martín, señala que muchas personas si la utilizan "sobretodo porque está al frente de una escuela y se les hace más fácil cruzar".
Pero hay muchas pasarelas en Caracas que no se utilizan por el mal aspecto que tienen "no les hacen mantenimiento y las tienen deterioradas", indica.
Asímismo, Carla Maldonado explica que al vivir al frente de la pasarela "es común ver que las personas en situación de calle utilicen ese espacio para dormir o para defecar".
Los peatones optan por poner en peligro sus vidas al atravesar las avenidas por debajo de estas estructuras, incluso en calles dónde es complicado cruzar proque "los vehículos no respetan las normas de tránsito".
En la pasarela de la Av. Sucre, diagonal a la estación del metro agua salud, María Castillo opina que las personas mayores debían usar la pasarela ya que en ese cruce "se ven muchos accidentes".
De hecho, Los índices de arrollamiento han incrementado durante los años, sobretodo en las personas de la tercera edad.
Dicman Montilla comenta que “cada que veo a alguien cruzar la calle en vez de la pasarela yo mismo me ofrezco a acompañarlos o a ayudarlos con sus bolsas para que no pasen peligro en las vías”.
Mientras tanto, las pasarelas de Caracas siguen envejeciendo bajo el sol y la lluvia, hoy en día el hierro oxidado y los escalones vacíos son el testimonio silencioso de una ciudad que se adapta al colapso diario vehicular.
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